Cupcake de Choco con Frosting de Chocolate Blanco

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Me encantan los Cupcakes. Son tan bonitos que da pena comérselos. Es un postre que admite todo tipo de sabores y colores, y donde la imaginación no tiene límites. Y eso es algo genial, porque puedes inventar, hacer tus propias creaciones y, por lo tanto, sentir una doble satisfacción; la de elaborar algo rico y la de saber que es algo solo tuyo y nacido de tu “pequeño momento de inspiración”.

La primera vez que vi estos pequeños pastelitos me quedé fascinada. La variedad de colores y texturas eran tan llamativa que sólo puedes pensar en probarlos todos.

Y tengo que reconocer que me quedé bastante defraudada al probar mi primer cupcake. Era, simplemente, empalagoso. El sabor a azúcar y mantequilla era excesivo. Y para rematarlo la base del pastel era igualmente extra dulce. Un desastre.

Y aqui es donde empieza “mi batalla” para conseguir ese equilibrio de sabor en algo tan bonito. Es una pena que algo tan chulo a la vista, se eche a perder con ese dulzor tan excesivo. Y después de muchas consultas en la red y muchas, muchas, muchas pruebas, voy dado poco a poco con mis propias medidas para encontrar el equilibrio e intentar que mis cupcakes sean bonitos, pero sobre todo esponjosos y que sean tan ricos que se quiera repetir. Es lo suyo, no?

Para los que no lo sepáis, cupcake significa literalmente “tarta en taza” y es una pequeña tarta que en sus orígenes en el signo XIX  se horneaba en una taza. Actualmente, se hornean en cápsulas de papel que puedes encontrar en un sin fin de colores y decoraciones. La base del cupcake es la misma que la de cualquier otra tarta y la decoración se denomina frosting, que suele ser una buttercream (crema de mantequilla), pero también admite decoraciones con ganache de chocolate, fondant, glaseado…

He elegido esta receta porque, a parte de tener un resultado delicioso, el instrumental que necesitáis es muy reducido. Y para empezar está genial porque no tenéis que volveos locos pensando: ¡la que hay que liar para hacer esto!. Luego si os “pica el gusanillo” os podéis volver loc@s como yo e ir comprando todo tipo de artilugios de repostería que no sabréis donde los vais a meter, pero que son imprescindibles para seguir inventando!! Wink

¡Empezamos!

INGREDIENTES (para aproximadamente 18 cupcakes)

Con la medida de un vaso pequeño de unos 200ml

- 1 vaso y medio de harina (especial repostería)

- 1/2 sobre de levadura royal (8gr)

- 3/4 partes de un vaso de colacao o nesquik

- 1/2 vaso de aceite de girasol

- 3/4 partes de un vaso de azúcar moreno

- 3 huevos

- 1/2 vaso de leche (puede sustituirse por cualquier leche vegetal)

Una de las cosas más importantes para la elaboración del bizcocho es seguir al pie de la letra el orden de la mezcla de los ingredientes. Si lo echamos todo a la vez y lo mezclamos, el bizcocho va a salir igualmente, pero si lo hacemos de la siguiente forma quedará especialmente jugoso y esponjoso.

Lo primero que vamos a hacer es tamizar la harina, levadura y colacao. Es importante tamizar la levadura con la harina para que se mezcle bien y la levadura pueda actuar correctamente.

En un bol colocamos un colador y con el tamizaremos la harina, levadura y colacao, dando unos pequeños golpecitos  en el lateral del colador para que toda la mezcla pase al bol a través del colador y la mezcla quede aireada y bien finita. Reservamos.

En otro bol grande, mezclaremos con la batidora de varillas el azúcar con el aceite de girasol mezclando lo máximo posible.

En este momento, vamos a ir añadiendo uno a uno los huevos a la mezcla de azúcar y aceite. Echamos un huevo y mezclamos. Echamos otro y mezclamos… Asi los tres huevos.

Cogemos el bol que teníamos reservado con la harina, levadura y colacao que habíamos tamizado, y se lo vamos añadiendo poco a poco a la mezcla.

Por último, añadimos la leche.

En una bandeja de silicona o de metal para hornear cupcakes, colocamos las cápsulas de papel y rellenamos con la mezcla hasta una tercera parte.

Horneamos a 180º durante 15-20 minutos (depende del horno). En mi caso son 15 minutos, pero cada horno es un mundo, así que podéis probar a pinchar con un palillo a los 15 minutos y si sale seco ya están.

Cuando sacamos la bandeja del horno, los dejamos reposar unos 5 minutos y después los colocamos sobre una rejilla para que se enfríen.

Para elaborar el frosting de chocolate blanco necesitamos:

- 250 gr de queso crema

- 100 gr de mantequilla pomada (que previamente hemos sacado de la nevera una hora antes por lo menos hasta que adquiere la consistencia de una pomada)

- 150 gr de azúcar glass (tamizado)

- 80 gr de chocolate blanco

Con la ayuda de un robot de cocina o una amasadora de mano (la opción más económica) mezclamos la mantequilla pomada con el queso crema y el azúcar glass tamizado hasta que se integren perfectamente.

Al baño María derretimos el chocolate blanco e integramos a la mezcla.

Dejamos enfriar en la nevera unos minutos para que coja consistencia la mezcla.

Por último, colocamos una boquilla (al gusto) dentro de la manga pastelera y rellenamos para poder decorar nuestros cupcakes empezando desde fuera hacia dentro.

Decoramos con una frambuesa y listo!!

Esta es una receta básica y muy fácil de elaborar que espero que os sirva a todos aquellos que queráis empezar a elaborar estos pequeños pastelitos tan deliciosos.

¡Bienvenidos al maravilloso mundo cupcake donde las opciones son infinitas y todo lo que imaginéis, ES POSIBLE!


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 ¡A disfrutar!

 

 

 

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